sábado 3 de mayo de 2008

NERUDA FUE SALVADO POR UN ODONTOLOGO

Cuando en 1949 el gobierno de González Videla lo quiso enjuiciar por su relevante papel en la oposición. Un dentista formó parte de la amplia red de amigos que protegió al poeta que había sido desaforado de su cargo de senador.


De las once casas donde Neruda debió esconderse, un porcentaje importante de ellas perteneció al cirujano dentista Luis Cuevas Mackenna.

El poeta, que más de dos décadas después sería homenajeado con el Premio Nobel, debió vivir escondido y en la clandestinidad, hasta salir de Chile por un paso fronterizo alternativo, a caballo, con una larga barba y con una de sus obras monumentales bajo el brazo: “Canto general”.

Y es que en 1948 se vivían los intensos comienzos de la Guerra Fría y el presidente chileno no titubeó en señalar que la tercera guerra mundial entre Rusia y Estados Unidos era cosa de meses, por lo que había que actuar en consecuencia.

A partir de ese momento, persiguió cada acción comunista bajo el pretexto de sostener que eran intentos de la URSS para desestabilizar los intereses estadounidenses. “Chile debe colaborar con su poderoso vecino y cuando empiece la guerra estaremos con ellos”, dijo el mandatario, corroborando que hay temas que nunca se cierran y la historia los trae a colación cada cierto tiempo.

La dirigencia comunista inmediatamente generó una infraestructura de vida clandestina, escondiendo a Neruda en distintas casas de militantes o simpatizantes del PC o, simplemente, de amigos solidarios. Uno de ellos fue el dentista Luis Cuevas Mackenna, muy cercano de Neruda y vecino en Isla Negra.

Conocido como El Paico, el odontólogo cobijó al futuro Premio Nobel en distintas propiedades de su familia: la parcelas de El Raco y El Rique (ubicadas en Pirque), además de un departamento en Nana Bell (calle ciega ubicada en Pedro de Valdivia).
En todas ellas, Neruda y su esposa en ese momento, la argentina Delia del Carril, nunca tuvieron una vida muy escondida: se reunían con conocidos con cierta tranquilidad y el PC efectuaba constantes encuentros.

Cuando Neruda estuvo en El Raco, “el mismo Lucho Cuevas Mackenna emitió una instrucción estricta: nadie debía ver al poeta. Pero el primer día lo vio Patricia Cuevas Norton, su hija. Lucho monto en cólera y la dejó prisionera en la casa, mientras Neruda fue trasladado a otra parcela de la zona, perteneciente a una hermana de Lucho”.

A partir de ese momento, Neruda pasa al hogar del diplomático y periodista Luis Enrique Délano (padre del escritor Poli Délano), desde donde comienza a fragüarse la operación definitiva para sacar al poeta del país.

El español Víctor Pey tuvo a su cargo la organización de la huída de Chile del poeta. Pey, cuya trayectoria en los medios de comunicación ligados a la izquierda es de reconocida relevancia, había llegado al país gracias a Neruda, en el mítico viaje del barco “Winnipeg”.
Como ven los odontologos hicimos posible tener un Premio Nobel......


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